Presente puro
Más que la vacante de Soda y Virus, el hueco post—Bandana y Mambrú: tal el lugar que hoy ocupa Miranda!. A eso se refería su líder, Ale Sergi, al hablar de un exceso de "pop prefabricado" y de que le pedían autógrafos fans de Gamberro. El viernes en el Gran Rex, se oían frases del tipo "¿Te acordás de cuando vinimos a ver Chiquititas?". El de Miranda! entonces es pop "autofabricado", con producción y puesta en escena aún muy discretas como para ganar en espectacularidad y una orquestación que no termina de abandonar el karaoke para sonar a banda. Miranda! creó un estilo original y un espacio propio más allá de Bandana y más acá de Babasónicos. Aprovechó una transición donde el rock fue redefinido por la masividad de Dárgelos y los suyos, mientras los grupitos de casting fueron finalmente cuestionados, hasta por sus participantes (caso Lourdes). Es un momento de duelo e inercia para el nuevo rock y de oficialización como LA música argentina para el viejo (ver premios Gardel). En tanto, Miranda! abre su camino sin vergüenza de tener a ABBA o Ace of Base como influencias. De su futuro no se puede saber tanto por lo súbito de su boom. Por lo pronto, dos Gran Rex mediante, es el presente del pop argentino.
La fiesta del teen pop nacional
El quinteto llenó el Gran Rex al presentar su disco "Sin restricciones". Su público, muy joven, llegó a la histeria beatle.
Es
Miranda! dice
a-ca-da-ra-to Ale Sergi (voz) como tratando de explicarle al público de qué se
trata la cosa. Viernes, Gran Rex —tierra copada 101 veces al menos por Bandana
hace un tiempo— y la gente grita como loca. Alaridos adolescentes en hervor
hormonal pre—fiestita de quince. Aquí, las bengalas satánicas son
reemplazadas por globos color rosa, lila, violeta y las banderas del aguante por
esos tiernos carteles, hechos con cartulina, brillantina y esmero, que dicen Te
amo, sos lo más
y otras consignas a cuál más FM Hit. A Sergi lo secunda Juliana Gattas en voz,
Lolo en guitarra (y jopo), Bruno en programaciones y Monoto en bajo, todos
vestidos de blanco. Poseído, el guitarrista a un par de acordes nomás, empezará
a tirarle al público las plumitas que usaba de pulsera.
El cartel
que decía sold out
en la boletería era real: se vendieron todos los tickets para la función del
viernes y los de hoy domingo casi también. Aquí no cabe un alma más y que a
las chicas (90%, el resto son chicos con bigote pelusa) ni se les ocurra bailar
en el pasillo. El personal de seguridad, o de "prevención" según las
letras blancas estampadas en esas espaldotas, les corta el ánimo enseguida. Baja
de ahí, sentate, volvé a tu lugar
y demás muestras de amabilidad para con las púberes. Qué mala onda. La música
de Miranda! (y los gestos de su cantante) invitan contagiosamente a saltar y
saltar.
Otra vez,
las canciones por todos conocidas —El Agente, Casualidad, Horóscopo—
y el griterío se va acentuando de a poquito. Llega el turno de Tu gurú
y el pop estilo Migré baja linealmente a las butacas y arranca un divertido
festín de sobreactuación que culmina con una mutación del tema a Take on
me de A-ha, con mucha naturalidad y familiaridad musicales. Después, Agua,
y su coreografía de manos que suben y bajan correspondiente. Pero las únicas
manos que no se alzan por sobre la cabeza son las de los papis—cuidadores. Se
cierra el telón y aparece Ale portando una guitarra color aguamarina. Se viene
el acusticazo de tono evangelista con la emotiva Uno los dos, a dúo con
Juliana, mientras el resto aprovecha para cambiarse la ropa a tonos naranja.
Momento Kiss
de la noche: se escucha un sonidito Atari y el líder canta "Es un sólo,
es la guitarra de Lolo". Y el guitarrista es levantando por un sistema de
cables y arneses estilo De La Guarda para ejecutar el citado solo a metros del
suelo. Las "Lolitas pop" deliran.
Seis
temas después, la despedida. Las butacas molestaron pero las ganas de bailar
imperaron sobre todo. Algunos cuerpos ya descansando, vencidos, pero la banda
vuelve. Sergi, cámara en mano, se lleva un recuerdo de la gente y a la vez
ofrece, casi como en las bolsitas que se reparten en los cumpleaños infantiles,
tres temas más que se mezclan con el cotillón y los dulces.